

La encontramos cuando ya era tarde para esconderse: Mamá Tomasa había tenido a sus cuatro hijos en el entresuelo de una casa, entre humedad y basura. Sin luz, sin espacio, sin nada. Solo una madre haciendo lo que podía.


Los rescatamos a todos. Los cuatro cachés llegaron pequeñítos, asustados, pero sanos. Los cuidamos, los vimos crecer, y uno a uno fueron encontrando sus familias.



Cada adopción fue una pequeña victoria.
A Mamá Tomasa la esterilizamos para que ningún otro bebé naciera en esas condiciones. Porque el rescate no es solo sacar a los que ya están en peligro — es evitar que el ciclo se repita.



Hoy Mamá Tomasa sigue siendo la reina del barrio. Vive entre dos casas, come en dos porches, y camina por la calle como la dueña de todo. Porque en el fondo, lo es. 👑🧁
